domingo, 24 de mayo de 2009

Cassandra.

No sabría muy bien decir por qué me sentía así en ese momento. Sólo sé que, durante un instante, aquellas palabras hicieron que algo dentro de mí diera un brinco y acto seguido me abofeteara. Y me sentí sola, muy sola. Después frío, ganas de gritar; más tarde se me nubló la vista y noté algo líquido cayendo por mis mejillas. ¿Lágrimas? No entendía por qué.

Pasó una hora, o quizá algo menos de una hora, y me tumbé boca arriba, mirando los dibujos que asomaban en el techo.Había asumido hacía mucho tiempo que las mentiras a veces son largas y cuesta reconocerlas, había entendido que yo no estaba libre de ellas y que en cualquier momento podría suceder que yo cayera en las redes de una. Pero no sé. No es lo mismo tener una intuición que tener una certeza, y creo que fue precisamente eso lo que causó el impacto. Y no podía dejar de llorar. En serio. Jamás había llorado tanto. Fue como si aquella noche hubiera decidido arrancar la parte de mí que me impedía mirar hacia el futuro, y aunque sentía deseos de dejarla donde estaba, sabía que acabaría derrotándome sino la apartaba de mi camino, que sería imposible seguir siendo yo sin terminar con ella. 

Recordé muchas cosas. Bueno, en realidad recordé muchos momentos. Recordé el día en que empezó todo, el día en que desapareció sin más, el día en que mi vida giró y se chocó contra algo que quizá hubiera sido mejor no encontrar nunca. Pensé en las consecuencias que esto último había traído. Intenté encontrar un equilibrio sano (justo, más bien) entre lo que había antes y lo que había después de ese momento, entre la primera y la segunda Cassandra. Y luego me  prometí odiarle todo lo posible durante aquella noche, llorar todo lo que hiciera falta, sacarlo de dentro de una sola vez y, cuando amaneciera, olvidar lo que había sucedido hasta ese momento, perdonarle y seguir sin más. O quizás perdonarme a mí misma.

Mirar al rincón y ver que ya no estaba esa marca. Casi nadie se dio cuenta de que había desaparecido, e incluso yo misma me olvidaba muchas veces de ella. Pero mirar al rincón y ver que ya no estaba esa marca...

domingo, 3 de mayo de 2009

Agua en el cristal.

Doblar esquinas de tu camisón
Soplar barquitos de papel en la bañera
El marinero echa de menos
La sirena
De los coches de Madrid.

Tramar la ida de la venida de la media
De la gente que conspira contra el sol
Saborear el chocolate
De un helado en el salón.

Contar gotitas de agua en el cristal
Creer en el fondo del abismo
Saber que nunca hay un final
Si estoy contigo.

Parar tres veces el motor
Saltar seis precipicios.

sábado, 2 de mayo de 2009

Rape us all.


And they told us how to fuck, and how to pray.
But no one told us how to sleep at night,
to make our way.

So
Rape us all tonight.


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